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SUPREME Y EL JUEGO DE LA ESCASEZ

Para hablar de escasez en los negocios, debemos hablar de la marca que mejor juega con la escasez. Hablamos de Supreme, una marca fundada por James Jebbia en abril de 1994. 

Pero antes de profundizar en la marca Supreme, hablemos un poco más de su fundador para entender cómo surgió la idea de negocio y cómo fue desarrollándose la marca a ser lo que es el día de hoy.

James Jebbia 

Nació en 1963 en Estados Unidos, pero se mudó a Reino Unido y creció ahí. 
Siempre mostró un interés por tener una imagen propia que refleje su personalidad. No le gustaba ir a grandes tiendas porque él estaba convencido de que todos terminaban vistiendo igual, provocando que recorriera grandes distancias con el fin de encontrar en pequeñas tiendas piezas únicas.
La ola de skaters de los años 80 lo atrajo por lo que le gustaba la vestimenta urbana. Pero en 1983 se mudó a los Estados Unidos donde trabajó en varias tiendas de moda urbana, razón que lo motivó a iniciar su propia marca y en 1994 inauguró en Manhattan la primera tienda Supreme. 

Know How

Un factor importante para el desarrollo de la marca es que James trabajó para distintas marcas del rubro y sobre todo, conocía perfectamente el mercado al que se dirigía.
Entendía que la comunidad del skate era obsesiva y entregada, tal era la lealtad de este público que estaban dispuestos a pagar grandes cantidades por ropa cómoda y original.
Visto por fuera, esto no tendría sentido porque la comunidad del skate no cuidaba su estética.

Comunidad, Escasez y Pasión

James al pertenecer a la comunidad del skate entendía perfectamente que sus miembros eran muy cuidadosos con las marcas y la ropa que eligen, por lo que desarrolló escasez artificial basada en la producción limitada de productos para que de esta forma fueran más deseables. 
Sumado que siempre supo transmitir la autenticidad y pasión por el mundo del skate, los detalles fueron los que tuvieron mayor peso en su crecimiento.
Detalles como el de su primera tienda que tenía un acceso más grande en la puerta principal para que sus clientes pudieran llegar patinando, trabajadores que eran verdaderos skaters y no simples vendedores o incluso las tablas de skate que tenían a la venta habían sido diseñadas por skaters famosos, provocando que skaters neoyorquinos se sintieran atraídos por la tienda consolidando la marca.

La Excepción a la Regla

Todos esperan tener un aumento en la demanda para así aumentar su oferta y obtener mayores rendimientos, todos menos Supreme.
Porque incluso después de ver la gran demanda por parte de sus clientes, la oferta se mantenía casi igual, provocando que aumentará el deseo por adquirir productos Supreme. Sumándole a esto sus colaboraciones con marcas como North Face, Nike y Louis Vuitton, entre otras.

La expansión sería el segundo paso inteligente para cualquier marca que desea crecer, pero nuevamente Supreme es la excepción de la regla.
Tal es la excepción que incluso se han mantenido con un número reducido de tiendas: 2 en Estados Unidos, 6 en Japón y 2 en toda Europa. 

¿Con qué fin? Muy simple, tener una difícil accesibilidad a los productos Supreme para de esta forma mantener su exclusividad, la pieza clave del éxito de la marca.

El Modelo de Negocio Perfecto

La escasez artificial elimina por completo la pesadilla de toda empresa de productos, quedarse con stock.
Un problema muy común para todos los que dedican a la fabricación de productos, pero Supreme no conoce ese problema.

Tal es el éxito de sus productos que incluso los revendedores pueden tener margenes del 200% por artículo en un mercado secundario que se genera por la escasez de la marca.
Esto representaba un problema para la marca que tuvieron que limitar las unidades por persona, ya que un solo revendedor podía comprar toda la tienda con la seguridad de que vendería toda la mercancía.

El éxito de Supreme se debe a que se han mantenido firmes con su originalidad y exclusividad. Gracias a sus ediciones limitadas y al sentimiento generado en sus clientes de que sino lo compran en ese momento, Supreme jamás lo volverá a fabricar y nunca lo tendrán.
Aunque podrían fabricar más artículos y abrir más tiendas con la garantía de que serían un completo éxito, volviéndose una empresa con utilidades mayores. Supreme perdería su magia.

El conseguir un objeto que todo el mundo quiere, eso vuelve la experiencia de compra única y de un valor incalculable para sus compradores.
Con el club de fans más entregado y leal, sumado a artículos que hacen que sus clientes se sientan afortunados. Eso es lo que hace tan deseable a la marca.
Esa es la formula del éxito de Supreme.